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Mata Hari, la espía más famosa de la historia

Mata Hari la espía más famosa de la historia

Seductora e inteligente, Mata Hari es uno de los grandes personajes femeninos de la historia del siglo pasado. Siendo una mujer extraordinariamente bella, Mata Hari aprendió muy joven que la sensualidad es mucho más poderosa que la belleza. Pero ¿cómo consiguió esta holandesa, hija de sombrerero, convertirse en una de las mujeres más famosas de la historia?

Mata Hari antes de convertirse en Mata Hari

Margaretha Geertruida Zelle nació en agosto de 1876 en un pueblo de Holanda. Era la hija mayor de un sombrerero, y contaba con tres hermanos varones. Tras el divorcio de sus padres en 1889, cuando Margaretha solo tenía 13 años, fue enviada a vivir con uno de sus tíos.

La infancia de Mata Hari no fue pobre, pero distaba mucho de ser una familia rica. Pero ella era ambiciosa y hermosa y desde muy joven intuyó que sería su cuerpo y su inteligencia quienes la podrían llevar hasta la vida llena de lujo y comodidades que tanto ansiaba.

Esta idea de la vida la llevo a responder a una carta del capitán Rudolf Macleod. Este militar, 20 años mayor que ella, buscaba esposa antes de trasladarse a Java, su destino militar. En 1895 y tras un intercambio de cartas, ambos se casaron y se trasladaron a la misteriosa y exótica isla de Java.

Tuvo dos hijos con el capitán. Norman nació en 1897 y Louise en 1898. Un año más tarde, ambos enfermaron y su primogénito falleció. Aunque no esta verificado, se cree que la enfermedad fue fruto de un envenenamiento. Uno de los sirvientes, ofendido por el trato del capitán, pudo envenenar a los niños como venganza. La trágica muerte del niño sumió al matrimonio en una profunda crisis. Su marido se entrego a la bebida para ahogar las penas y ella dedico su tiempo a aprender las exóticas danzas balinesas así como las novedosas técnicas amatorias orientales.

En 1902, ya de regreso en Europa, el matrimonio se divorció. Aunque inicialmente el capitán había acordado entregar a Margaretha la custodia de Louise, su hija, finalmente y alegando su comportamiento disoluto en los últimos meses en Java, Mata Hari perdió la custodia de su niña. Durante su vida intentó, en repetidas ocasiones, recuperar la custodia de la pequeña Louise, pero su estilo de vida fue siempre el mayor impedimento en la sociedad de principios del siglo XX.

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Mata Hari bailarina y cortesana

Mata Hari, bailarina exótica, cortesana de lujo y espía

En 1903 y viéndose arruinada y sin forma de ganarse la vida intentó trabajar como modelo. Para ello viajó a París con el nombre de Lay Macleod (tomado del apellido de su ex-marido). Allí se ofreció a diferentes artistas, pero su iniciativa fracasó estrepitosamente.

Regreso de nuevo a la capital francesa un año después. La literatura romántica de finales del siglo XIX y el halo de exotismo que envolvía la cultura oriental eran, esta vez, su arma. En un momento en que la moda parisina alababa todo lo diferente, Margaretha se presento en París haciéndose pasar por un princesa de Java, con el nombre de Mata Hari.

A partir de 1905 sus espectáculos de baile exótico, donde terminaba prácticamente desnuda, alcanzaron un éxito notable. Manteniendo la mentira inicial de la princesa de Java, Mata Hari se rodeó de un montón de mentiras e historias inventadas acerca de su propia vida. La prodigiosa imaginación de esta mujer combinado con la imperiosa necesidad de ganarse la vida, la convirtieron en una mujer inventada.

Ese invento de ella misma triunfo en París, Madrid o Berlín. Durante años fue tremendamente complicado conseguir una buena butaca para disfrutar de alguno de sus espectáculos. Aprovecho esos años para, cuando el precio lo merecía, ofrecer servicios como cortesana de lujo para la flor y nata de la sociedad europea. Además de estos servicios, también fue la amante de destacados militares y políticos de la época.

A partir de 1910 y a causa tanto de la fuerte competencia como de los años, Margaretha tuvo que incrementar sus trabajos como cortesana para poder mantener el elevado tren de vida que tenía.

Mata Hari

Mata Hari la espía

En 1914 el estallido de la Primera Guerra Mundial la sorprende haciendo su espectáculo en Berlín. Allí se cree que entró en contacto por primera vez con los servicios de inteligencia alemanes. Lo cierto es que Mata Hari solo quería salir de Alemania y regresar a Holanda, su país (neutral en la guerra), con todos sus bienes.

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Durante los años de guerra pasa bastante tiempo en Madrid, también neutral, y allí entabla relación con personajes de toda índole. Tiene relaciones con militares tanto del ejercito alemán como del francés, además del ruso.

En 1916, Mata Hari estaba locamente enamorada de un militar ruso casi 20 años más joven que ella. El joven oficial Vadim Maslov fue herido de gravedad en el frente e internado en un hospital de guerra.

Desesperada acudió a las autoridades francesas. Quería solicitar un visado especial que le permitiera cruzar una Europa en guerra para visitar a su amor. Los franceses acordaron otorgar el visado. Pero como tenían sobre ella muchas sospechas de que pudiera ser considerada una agente doble, fue puesta bajo vigilancia.

En su viaje mantuvo contactos con miembros del ejercito alemán. Cuando esto llegó a conocimiento de los franceses, emitieron contra ella una orden de detención por espionaje.

Mata Hari, detención, juicio y fusilamiento

Mata Hari fue detenida en su hotel de París en febrero de 1917. Cuando fueron a detenerla, pidió un momento para arreglarse. Salió 10 minutos después completamente desnuda y repartiendo bombones. Fue su último intento de salir de un problema que ni siquiera imaginaba que tenía.

Fue juzgada por traición y espionaje. El hecho de llevar años creando historias falsas sobre si misma le quito toda la credibilidad a los ojos tanto del tribunal como de la opinión pública. Fue declarada culpable y fusilada en octubre de 1917. Genio y figura hasta la sepultura, en su fusilamiento se negó a que le taparan los ojos y lo último que hizo fue lanzar un beso a sus verdugos.

Margaretha nunca consiguió ningún tipo de información relevante. Nunca espío a nadie. Solo le dijo a todo el mundo lo que quería oír. Solo de dedicó a ser complaciente y a decir lo que fuera para salir adelante. Nunca se considero una espía. Tal y como ella misma dijo en su juicio Una ramera, si. Una traidora jamás.

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