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Anna Freud, una mujer extraordinaria en la sombra del psicoanálisis

Anna Freud

Anna Freud nació el 3 de diciembre del año 1985 en Viena, Austria y murió a los 86 años en Londres. Fue hija de Sigmund, hombre que la marcó desde su nacimiento. Tener un padre con tanta proyección social en la época y hasta, incluso, en nuestros días, no podía pasarse por alto en la vida de Anna, quien siguió el camino de su padre, historia desconocida que se narra en la novela ‘Fresas silvestres para miss Freud’, de la editorial Berenice

Efectivamente, Anna Freud fue poco conocida en la historia de la psicología, y es que siempre actuó bajo el protagonismo de su famoso padre, aunque se debe reconocer su gran trabajo en el psicoanálisis infantil. La admirable Anna fundó una clínica experta en psicoanálisis para niños que hoy en día sigue abierta en Londres.

Anna Freud empezó a analizar la teoría psicoanalista de su padres sobre el ello, el yo y el superyó. Pero en su trabajo había diferencias con el de su padre, y es que ella era mucho más pragmática y centraba su teoría en las adaptaciones del ser humano a situaciones cotidianas y reales.

Creció en función de las teorías psicoanalíticas que construía su padre

Basándonos en la biografía de Sigmund Freud, el primer sueño de su carrera profesional que analizó fue el suyo propio cuando su esposa, Martha Bernays, estaba embarazada de Anna. La interpretación de este sueño queda reflejada en uno de sus libros y expresa que su hija de 19 meses tuvo un sueño en el que se llamaba a sí misma Anna Freud.

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Anna fue la hija menor Freud

Fue la menor y la única de los hijos de Freud que se dedicó al psicoanálisis, recibiendo, desde pequeña, influencias de su padre. Anna adoraba a su padre y, hasta nuestros días, se siguen conservando parte de las primeras cartas que se escribían y donde se plasmaban la admiración que sentían el uno por el otro.

Anna Freud

Fruto de esta admiración, Anna va creando su camino en el psicoanálisis, convirtiéndose en una discípula de su padre y llegando a ser una de las más defensoras de las teorías freudianas.

Fue una chica joven con dolencias y debilidades psicológicas y físicas

El propio Freud afirmaba que la debilidad física de su hija se debía a su mal estado psicológico. Cierto en gran medida, ya que Anna tenía afecciones físicas que le causaban estados de ánimos cercanos a la depresión. Su padre la analizó y calificó su mal como psicastenia, una debilidad física que derivaba de lo emocional. Etiqueta que la marcó demasiado porque su padre afirmaba que estas dolencias se debían a los impulsos masturbatorios de su hija, siempre reprimidos desde que era una niña por sus padres, quienes trataron de erradicar este “comportamiento”. Situándonos en el contexto histórico, la masturbación femenina en aquella época estaba mal vista, especialmente por su padre, quien mantenía que las pulsiones sexuales femeninas se debían a un sentimiento de envidia del pene y que acabarían por desviar la sexualidad femenina en edad adulta. Es por esta razón que Freud siempre intentó encarrilar a Anna en este sentido, cohibiendo los actos de placer de Anna para consigo misma.

La pequeña de los freud vivió soltera hasta su muerte

Anna Freud ni se casó ni tuvo hijos, aunque siempre estuvo rodeada de infantes por su trabajo en el psicoanálisis infantil, la más pequeña de los progenitores de Freud vivió soltera compartiendo 50 años de su vida con una mujer, Dorothy Burlingham, la hija menor del John B. Young, uno de los co fundadores de los almacenes Tiffany & Co.

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Anna conoció a Dorothy porque esta quería psicoanalizar a su hijo mayor, por aquel entonces la psicoanalista tenía 29 años y Dorothy 33, desde ese momento jamás se separaron. Tenían una relación estrecha y se consideraban amigas intimas que compartían vivienda, educación de los hijos, viajes, amigos, etc. Aunque ellas nunca admitieron que se tratase de una relación lésbica, si que existen pruebas de cartas en las que se comunicaban de forma amorosa y emotiva.

Curioso que lo hubiesen admitido, ya que Anna Freud mantuvo en algunas de sus conferencias que la homosexualidad era una enfermedad, estando en contra de que los homosexuales pudieran ejercer como psicoanalistas. Quizás, la gran presión social de la época en las mujeres que no encajaban en los cánones, es lo que empujó a Anna Freud a ocultar su relación amorosa con Dorothy, en caso de que existiera.

Anna Freud mantuvo una relación estrecha con su padre hasta el fin de sus días

Hasta la muerte del fundador del psicoanálisis, Anna mantuvo una relación estrecha con su padre, además de ejercer como su enfermera por las consecuencias que le trajo el cáncer de paladar que sufrió durante mucho tiempo, llegando a someterse a 16 operaciones quirúrgicas.

Freud murió un año después de que la familia se exiliara desde Viena a Londres, debido a la ocupación nazi en 1938.

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