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Frida Kahlo, o el don de convertir el dolor en arte

Frida Kahlo

La vida de Frida Kahlo fue muy corta. Murió a los 47 años de edad tras una vida marcada por el arte, la política, la libertad y la enfermedad. A Frida Kahlo la reconocemos en sus cuadros y en las canciones de Sabina. La identificamos con México y la mala vida.  Pero la vida de esta gran artista fue mucho más que sus cuadros.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació en Coyoacán (México) en 1907

Hija de un fotógrafo alemán nacionalizado mejicano, nació en el seno de una familia bien. La vida de Frida dio un vuelco inesperado cuando, con 6 años, contrajo poliomielitis. Esta en enfermedad le mantuvo mucho tiempo en cama y le origino una serie de lesiones y dificultades motrices que no llegaría a superar nunca.

Esta enfermedad marco su infancia. Su padre la animo y la ayudo, fomentando en ella el amor y la práctica del deporte. Aún con sus limitaciones, era el mejor remedio para tratar las secuelas de su enfermedad. Así, la mayor parte de su infancia Frida Kahlo la paso en soledad, sin poder compartir juegos y momentos con otros niños.  No se rindió. A los 15 años ingreso en la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en hacerlo.  Fueron años felices para Frida. Entablo amistad con quienes después se convertirían en la élite intelectual y política del país. Comenzó sus andanzas con grupos juveniles, anarquistas y revolucionarios, que perseguían una realidad distinta.

Tres años después de comenzar la escuela, su vida cambio para siempre. Frida Kahlo sufrió en 1925 un gravísimo accidente.  Un tranvía arrollo el autobús donde viajaba. Frida se rompió la columna vertebral por 3 sitios, se fracturo la clavícula, la pelvis, las costillas y su pierna se rompió por 11 partes. Además, una barra de metal le atravesó la pelvis para salir cerca de la vagina.  Frida Kalho sobrevivió.

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Frida Kahlo

Aquel accidente cambio la vida de Frida Kahlo para siempre. Añadió más dolor y sufrimiento a su vida, pero le regaló la pintura.

Frida Kahlo comenzó a pintar durante su convalecencia. Utilizo la pintura, el arte, como bálsamo para sus heridas. No sabemos si a Frida le funciono, quizá plasmar todo aquel sufrimiento en un lienzo le ayudaba a sobrellevar el suyo. Lo que sí sabemos es que aquel accidente regaló al mundo una de las pocas artistas que ha sabido “exaltar la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena” según palabras de Diego Rivera.

En 1929 Frida se caso, por primera vez, con Diego Rivera.

La relación entre ambos fue tortuosa, pero su nivel de conexión y su forma de entender la vida eran tan especiales, que ambos supieron como permanecer juntos hasta el final. Por el camino, es cierto, que se hicieron mucho daño. Rivera fue infiel en repetidas ocasiones y Frida también tuvo una buena colección de amigas y amigos de cama. Entre los amantes de Frida Kahlo, Trosky exiliado por aquel entonces en México y acogido por Frida y Diego, fue uno de los más ilustres. Diego sobrellevaba las infidelidades de Frida, mejor las homosexuales que las hetero, pero Frida tuvo un gran problema cuando Diego tuvo una aventura con su hermana pequeña, Cristina, con quien estaba estrechamente unida.

Decidieron divorciarse en 1939. Pero esta pareja no podía vivir separada y volvieron a casarse a finales de 1940. Este segundo matrimonio fue algo más peculiar. Decidieron compartirlo todo, menos la cama.

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Durante  todos estos años, entre 1929 y 1950, Frida Kahlo estuvo viviendo en EEUU (NY o Detroit), pasó temporadas en Europa invitada por grandes artistas, fue anfitriona de Trosky en México, protegida de André Bretón en Paris o amiga de  Pablo Picasso.  Habitual en las tertulias políticas, artísticas y culturales del momento. Frida fue el corazón de una generación que quería cambiar la historia.

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Pero también padeció dolores horribles, varios abortos y 32 operaciones. Secuelas de su enfermedad y su accidente que le pasaron una dura factura durante toda su vida. Supo compaginar como nadie una vida plena, completa e interesante, con el dolor, la pena, el alcohol y la pintura. Frida Kalho convirtió todo ello en arte. Murió en 1954, tras años de sufrimiento y varios intentos de suicidio. Al final, pudo más el dolor que la vida.

La obra de Frida Kahlo

Aunque comenzó a pintar a finales de los años 20, tras el accidente. Fue a partir de los años 40 cuando Frida Kalho recibió el reconocimiento artístico que se merecía. Picasso dijo de ella en una carta a Diego Rivera “Ni tú, ni Derain, ni yo somos capaces de pintar un rostro como los que pinta Frida Kahlo”

La obra de Frida Kahlo es una autobiografía.  Son más de 200 obras, la mayor parte de ellos autorretratos, donde la artista supo enseñarnos a la mujer y sus padecimientos. Nadie como ella ha sabido darle un sesgo tan personal a sus obras. Tratar de entender la pintura de Frida sin conocer su historia en imposible. Su arte es difícil de encuadrar en ninguna escuela, es como fue ella, una extraña y original mezcla de expresionismo y surrealismo, cargado de dolor y sufrimiento, pero también de lucha, de pasión y de amor por la vida.

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