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Rutina, un mal necesario para evitar el caos

rutina, un mal necesario

La rutina nos absorbe. El trabajo, la casa, los niños, la familia, los compromisos sociales, el colegio…  Es un círculo vicioso que te va absorbiendo despacio y casi sin darte cuenta. A traición. Hasta que llega un momento, es que  vuestros ratos de intimidad como pareja y el tiempo para vosotros mismos,  son solo suspiros robados a la rutina.

La mayor parte de los días, es después de cenar cuando tenéis un rato para vosotros. Pero muchas veces, el día ha sido tan largo, que solo quieres apagar el cerebro y engancharte a la televisión. Ese tiempo para vosotros se convierte en dos personas agotadas, tiradas en el sofá medio dormidas.

Los fines de semana, toca hacer todas esas tareas que entre semana es imposible porque no te da la vida. Después es el turno de disfrutar de tus hijos, visitar a los abuelos y quedar con los amigos. Si sobran 10 minutos, entonces igual tenéis tiempo para charlar o quizá leer un libro.

Así una semana tras otra. Así es como, a veces, se te olvida preguntar a tu pareja como ha ido el día. No te das cuenta de que está perdiendo peso o quizá se ha quitado las canas. Sólo te preguntas ¿de dónde ha sacado el tiempo?

el reloj de la rutina

Este ritmo es soportable porque cada tediosa rutina esta bañada por el profundo amor que sentís entre vosotros y por vuestra familia

Porque siempre hay tiempo para una mirada cómplice y un beso robado. Al final del día, te acuestas a su lado y sabes que vale la pena. Pero sobre todo es llevadero porque es inevitable. Porque sabes que esa rutina, por tediosa que sea, es necesaria para sentir que lleváis las riendas. Sin ella, sin la rutina, la vida sería un caos. Además, la rutina es importante para nuestros hijos, para su estabilidad emocional y su desarrollo. Crea para los niños una sensación de seguridad. La certeza de saber que pasara mañana y porqué.

La rutina

Por todo eso, por muy tediosa que sea tu rutina, cumples con ella cada día. Muchos días incluso con una sonrisa, porque sabes que irá cambiando y algún día, enfrascada en las rutinas del mañana, echaras de menos las rutinas de hoy.

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Porque la rutina se adapta. Es una entidad inteligente que se va amoldando a vuestra vida. Ajustándose lentamente para que la vida vaya fluyendo. Diseñada para evitar los saltos bruscos.  Programada para ir absorbiendo los cambios de modo que las rutinas vayan cambiando paulatinamente.

Sea cual sea tu vida, tengas las obligaciones que tengas e incluso si no tienes ninguna, la rutina encontrara la manera de colarse en tus días. No te resistas, es una batalla perdida. Aceptar la rutina como el amuleto de cristal que te permite ver que será de ti mañana, es una buena forma de asumir que  la rutina nunca muere.

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